REFLEXION TRAS LAS ELECCIONES GENERALES

Mi percepción es clara: El PP no gobernará en España mientras exista VOX

Hemos asistido a una campaña terrorífica por parte de todos, precisamente para combatir el terror que causa VOX entre muchos electores.

Una campaña plagada de errores que nos dejan, tras las elecciones, un panorama desolador en una España que necesita estabilidad, tras años de gresca política.

Varias conclusiones se pueden extraer. La primera de ellas es la imposibilidad de gobernar del partido ganador y la muy difícil situación del partido perdedor pero con alguna posibilidad de formar gobierno, aunque sea a costa de vender España a pedazos para contentar a la amalgama de partidos que podrían votar a su favor en una hipotética investidura. Una investidura que estaría condicionada nada menos que a la posición que adopte un prófugo de la justicia.

Una sin razón que, sin embargo, es posible por el voto de miles y miles de ciudadanos. Con lo cual, tenemos que aguantarnos y no poner el grito en el cielo porque es el resultado del deseo de buena parte del electorado.

Una evidencia nos dejan también estas elecciones: El Partido Popular no gobernará nunca mientras exista Vox. Es dura la afirmación para el centro derecha y tranquilizadora para la oposición, pero las cosas hay que llamarlas por su nombre.

Pocos recuerdan ya los días negros en los que ETA mataba a distro y siniestro. Sus herederos abandonaron las armas y se reconvirtieron en partido político, que es lo que se les pedía insistentemente. Y ahí están en las instituciones haciendo gala de sentido social. Se han blanqueado para miles de electores. Nadie quiere recordar ya el discurso primitivo de Podemos, inasumible por estrambótico e irreal cuando arremetían contra todos y contra todo. Después de tocar poder han suavizado el discurso. Sin embargo VOX es un lastre. Su discurso, igual de inasumible que el del primer Podemos, no se la suavizado tras tocar poder y ha calado negativamente en la sociedad, de tal manera que nadie ni a la derecha ni por la izquierda quieren un pacto donde ellos estén. Con lo cual la evidencia es palmaria. El PP nunca tendrá los votos suficientes entre un electorado que ya no concede mayorías absolutas. Difícil dilema el de los dirigentes del Partido Popular. O se rompe con VOX en todas partes, aún a costa de perder gobiernos en comunidades y ayuntamientos o se forma una coalición electoral PP-Vox que aglutine los votos del centro derecha y no penalice a ambos con la pérdida de diputados por los restos sobrantes de una y otra formación. La indefinición y las medias tintas no valen en política. No es de recibo pedir que gobierne la lista más votada cuando se acaba de descabalgar del poder a la que lo fue en Extremadura y otras comunidades.

España tiene un problema y se llama VOX y si a ello le unimos la audacia de un presidente del gobierno -hoy en funciones- que es la viva reencarnación de Maquiavelo, el problema se percibe irresoluble.

Pero a pesar de todo hay esperanza. Afortunadamente vivimos en España no en Cuba y podemos elegir… por más que algunos que abrazan las peores dictaduras hispanoamericanas pretendan cambiar nuestro sistema. A esos sí habría que tenerles miedo. De las dictaduras de derechas se sale de las otras no, porque minan la persona y sus esperanzas.

Somos muchos los que, ante la situación actual, abogaríamos por un gran pacto de estado entre los dos grandes partidos que juntos reúnen a más del 60% de los votantes. Tan difícil es ponerse de acuerdo en lo que nos une?

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