
Cardenales de todo el mundo se encuentran reunidos en Roma para elegir al próximo líder de los 1.400 millones de católicos. Aunque es difícil predecir quién será el próximo Papa, de algo podemos estar seguros: no será un hombre casado ni tampoco una mujer.
La exigencia de que el clero permanezca célibe ha suscitado acalorados debates en el seno de la Iglesia a lo largo de los siglos. Sin embargo, no siempre ha sido así. El propio Vaticano en su web admite que «los obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia primitiva eran a menudo hombres de familia».
Está comúnmente aceptado que al menos los 39 papas eran hombres casados. No hay ningún requisito explícito de celibato en las enseñanzas de Jesús. Las actuales opiniones de la Iglesia católica sobre el celibato se formaron en gran medida a partir de las ideas teológicas de los siglos XI y XII. Hasta entonces era habitual que papas, obispos y sacerdotes se casaran y tuvieran concubinas.
El Concilio de Nicea, convocado por el emperador romano Constantino en el 325 d.C ya debatió la práctica del celibato sacerdotal, y en el 692 d.C., el Concilio de Trullo estableció el celibato como requisito obligatorio para los obispos. Las reformas gregorianas del siglo XI y los dos concilios de Letrán de 1123 y 1139 impusieron la continencia de forma más rigurosa, y el celibato se convirtió finalmente en una característica definitoria del sacerdocio católico tras el Concilio de Trento (1545-1563).
Dos influyentes mujeres italianas son identificadas como hijas ilegítimas de cardenales que llegarían a ser Papas: el padre de la noble Lucrecia Borgia era Alejandro VI (1492-1503) -el Papa quizás más criticado por su promiscuidad- y Felice della Rovere, una de las mujeres más poderosas del Renacimiento italiano, era hija del papa Julio II (1503-1513).
Y en cuanto al papel de la mujer en la Iglesia, ¿para cuando se verá reflejado el rostro de María?, pregunta muy en línea por cierto, con la opinión del cardenal maltés Mario Grech que en las últimas horas está subiendo enteros como “papable” tras el desgaste de los “favoritos”.