TIEMPO DE PROHIBICIONES Y DIRIGISMO

Vivimos tiempos convulsos en lo político y en lo social. Con motivo de la supresión del Premio Nacional de Tauromaquia, que anualmente ha venido concediendo el Ministerio de Cultura, en una decisión arbitraria y personal del ministro de turno, el dilema toros si o toros no, ha vuelto a la actualidad nacional.

Festivo, obra del artista mexicano Rafael Sánchez de Icaza

Con independencia de argumentos a favor y en contra, que los hay, la política del prohibicionismo dirigido lleva años implantada en España. Todo lo que no se considera “progresista” o marcadamente de izquierdas está mal. En Cataluña se prohibieron los toros porque se veían como una fiesta españolista, erróneamente equiparada a la derecha. Ahora un ministro al que no le gustan los toros -cosa muy respetable- antepone su parecer personal al de 5 millones de personas que sí le gustan y asisten cada año a algún espectáculo taurino, olvidando que es ministro de todos, incluidos los que no le votan ni le votarán jamás.

Llevamos muchos años en los que el gobierno dicta normas sobre lo que está bien y lo que no. Es la cultura del dirigismo. Vivir nunca ha sido fácil pero últimamente resulta ciertamente complicado. Por un beso puedes ir a la cárcel acusado de agresión sexual. Por ir a los toros quedas señalado como asesino. Señores gobernantes dejen en paz a los gobernados a los que representan y los que pagan sus sueldos. Gobernar es procurar el bien común, no dirigir ideológicamente sobre lo que se puede pensar o hacer.

Los toros son una actividad tan lícita como cualquier otra e incluso más diría yo, porque no son tantas las actividades que por Ley se consideran patrimonio cultural.

La Ley 18/2013, de 12 de noviembre, para la regulación de la Tauromaquia como patrimonio cultural señala en su Preámbulo que “el carácter cultural de la Tauromaquia es indiscutible y merece ser preservado como un tesoro propio de nuestro país.” En su artículo 2 de manera expresa y solemne declara a la tauromaquia “patrimonio cultural digno de protección en todo el territorio nacional”, mientra obliga a los poderes públicos, en el artículo tercero, a garantizar la conservación de la Tauromaquia y a promover su enriquecimiento.

Todos estaremos de acuerdo en que las leyes están para cumplirse gusten o no. O sólo obligan las que nos apetecen? Un ministro puede incumplir la ley?, claro que puede, empezando por declararse republicado en un país de monarquía parlamentaria reconocida en la Constitución. Así es España. Cómo es posible que la televisión pública prohíba la retransmisión de corridas de toros si es un bien cultural protegido?. Señores basta ya de dirigir opiniones, gustos y preferencias.  Ante todo respeto, porque si no hay respeto para el mundo taurino no le pidan para ustedes ni para tantas medidas absurdas que ahora nos hacen ver como incuestionables y claro que admiten discusión. Habrá que empezar a llamar a las cosas por su nombre.  

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