Participar al límite de las fuerzas es olimpismo?

La gimnasta Simone Biles

La retirada de los Juegos Olímpicos de Tokio de Simone Biles, alienta la polémica sobre el estado de salud física y mental con el que llegan los participantes. Hasta qué punto es lícito tan alto nivel de exigencia en unos juegos que nunca debieron dejar de ser eso, unos juegos donde se ponen a prueba los más altos valores sobre los que se asienta el olimpismo. Sin embargo se ha convertido en una competición brutal donde tanto tienes tanto vales, sin importar, muchas veces, cómo se logran esas medallas. Por eso ante la impotencia de la que estaba llamada a ser la reina de estas olimpiadas mi aplauso sincero por haber sabido decir a tiempo que antes que gimnasta es persona. Su actitud debería contribuir a un nuevo planteamiento de los juegos deportivos. Está bien prepararse para ser el mejor pero no a cualquier precio. Espero que lo sucedido con Simone Biles nos haga reflexionar a todos en todos los órdenes de la vida. Enhorabuena gimnasta has demostrado ser una persona normal que, visto lo visto, es lo mejor que se puede ser.

La competitividad que se ha establecido en la sociedad determina este tipo de comportamientos que van en contra de los propios valores del olimpismo. El cuerpo humano no está preparado para soportar tanto stress y tanta presión. Trabajar así, bajo expectativas inalcanzables, solo acarrea decepciones y una fatiga mental que quiera Dios no tenga aún peores consecuencias. O es que necesitamos media docena de cadaveres para tomar conciencia, porque de seguir así, los habrá.

Mucho se habla ahora de ciudades más humanas y de proyectos sostenibles y a la par nunca se ha pedido tanto al ser humano. Algo está fallando. Es incongruente y un disparate ocuparnos del planeta cuidarlo y mimarlo y desperdiciar vidas humanas por una exigencia sin límite en aras de una competitividad que difícilmente nos va a hacer más felices, por muchas medallas que ganemos.

Así no…

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