
Hoy es políticamente incorrecto referirse al sector hostelero en general sino es para lamentar su complicada stuación como consecuencia de la pandemia y solidarizarse con su «desgracia». Pues yo, una vez más me revelo ante tanto papanata de pacotilla y digo que ¡¡ya está bien!!.
Ya está bien de tomarnos el pelo con su supuesta ruina económica.
Ya está bien de hacernos encima culpables de sus males.
Ya está bien de pedigueñear a las puertas del Gobierno de España reclamando ayudas.
Por supuesto dejo fuera de mi crítica a quienes prestan casi un servicio público en el medio rural y luchan contra las adversidades mientras otros, muchos de ellos en la costa, no tienen escrúpulos para seguir dañando nuestras maltrechas economías.
Hay que tener mucha cara y un enorme egoísmo para quejarse ahora que las cosas no van bien y callar cuando sí marchaban viento en popa. Yo entendería que reclamaran ayudas si entonces hubieran repartido beneficios en forma de impuestos o de cualquier otra índole en beneficio de la ciudadanía.
Desde hace tiempo vengo sosteniendo que «cada palo aguante su vela», que quien monta un negocio sabe que puede ganar y también perder, porque eso son los negocios y esa su base sobre la que se asientan.
Estoy harto de esas campañas de «ayudemos a la hostelería». Yo les voy a ayudar justo lo mismo que ellos me ayudan a mí. Es decir, nada, o es que a usted cuando acude a un restaurante y se lamenta de su frágil situación económica le invitan a comer gratis? Parecemos estúpidos en un mundo de listillos.
La ruina? no me extraña. Este año que, según avanzan los medios, seremos los españoles los que salvaremos al sector turístico, nos encontramos con precios prohibitivos. O sea que prefieren morir de inanición antes que dar su brazo a torcer y rebajar sus precios? Pues con su pan se lo coman y con el de tantos imbéciles dispuestos a bailarles el agua.
Cómo es posible que entre tanta queja del sector turístico en el que se engloban, entre otros, hoteles y restaurantes, veas precios para un fin de semana de julio/agosto que rondan los 500€ diarios en hoteles de 4 estrellas, por ejemplo en Benidorm, que no es Marbella y sí el prototipo de la clase media nacional? Y luego publica la prensa que las expectativas en Benidorm se resquebrajan. Si esos empresarios tienen algún momento de lucidez pueden pensar lo contrario? No se dan cuenta de la situación general de esta España post-pandemia?, Claro que se la dan pero les importa unas narices la situación de usted y la mia?, Justo lo mismo que me importa a mí la suya. Así es que vaya usted a regalarles lo que no tiene y ríales las gracias.
Es inadmisible y una tomadura de pelo que un hostal de una estrella pueda cobrar 100 y 150 euros por noche y no sea inmediatamente denunciado por la administración competente. Se habla de los especuladores inmobiliarios pero se calla ante esta especulación soterrada que pagamos todos los que mantenemos al sector con nuestros viajes.
Un gobierno social-comunista no debería acabar la legislatura sin una norma clara donde se fijen unos máximos y unos mínimos según la categoría elegida para los establecimientos.Tarea difícil en un país de especuladores y timadores laureados porque no de otra forma se puede llamar a esos maestros de la nueva cocina capaces de sacudirte 200€ por un menú y quedarse tan anchos, sabiendo que España roza los 5 millones de parados. Y encima hacemos cola de meses para poder ser estafados, teniendo conciencia de ello y estamos dispuestos a reverenciarles. Manda huevos, que diría el otro…
Pues no parece que sea el único sector en crisis. Los que tanto dinero han amasado a nuestra costa cuando España era un referente mundial de enriquecimiento fácil, no pueden aguantar año y medio de penurias? donde está ese dineral?, por qué no se saca un pellizco para paliar las necesidades actuales de sus trabajadores y del negocio en sí para asegurar su supervivencia?. Claro es más fácil lamentarse y reclamar ayudas que también pagamos entre todos. Papá Estado al rescate de bancos, aerolíneas, hoteles, restaurantes, fabricantes de coches… y mientras usted y yo pagamos dos veces. Muy justo, muy democrático y muy social todo. Solo nos queda el recurso del pataleo o ser un ciudadano responsable y manifestar nuestra abstención a ese consumo. Un abuso que entre todos debemos parar. Yo lo hago. Hazlo también tu.
Nota: Por supuesto mi crítica va dirigida a los empresarios de establecimiento hoteleros y de restauración, nunca a sus sufridos trabajadores que, las más de las veces, desarrollan su trabajo en condiciones de semi esclavitud con jornadas interminables y salarios ínfimos bajo la presión de esa maldita frase de «o lo tomas o lo dejas» sabedores de que en una sociedad con evidente escasez de trabajo otro aceptará lo que a tí te parece abusivo.